Según expertos, es un espacio no aprovechado adecuadamente y ejemplo de falta de planificación. Proponen ocuparla con más parques para reducir el déficit de áreas verdes

Los aluviones y los desbordes de ríos y quebradas provocados por el aumento de las lluvias en zonas altas, donde antes solo nevaba, han obligado a repensar la norma de la llamada “cota mil”, el sector precordillerano de Lo Barnechea, Vitacura, Las Condes, La Reina, Peñalolén y La Florida localizado más arriba de los 800 o 1.200 metros sobre el nivel del mar.

Según el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) de 1994, esa zona fue definida como área de preservación ecológica, y solo se pueden construir recintos científicos, culturales, educativos o recreativos. Algunos ejemplos son el campus de la U. Adolfo Ibáñez, el club deportivo U. Católica o el templo Ba’hai de Peñalolén.

Según un estudio de la consultora AGS Visión Inmobiliaria, también en esa zona hay construcciones de carácter agro-residencial, como El Arrayán, Valle Escondido (Lo Barnechea), Barrio Carpay (La Reina) o Santa Sofía de Lo Cañas (La Florida).

De acuerdo con ese informe, estos desarrollos suman 476 ha edificadas.

El director de estudios de la consultora, Esteban González, asegura que la precordillera es un espacio no aprovechado adecuadamente y ejemplo de falta de planificación. “Hoy la norma establece una serie de subterfugios para realizar los lotes en lugar de fomentar el uso de la precordillera para ocuparla como el gran parque de Santiago. Debiese haber zonas de acceso público para abrir espacios de esparcimiento que permitan conocer mejor ese espacio. Hoy, más bien, es el patio trasero de condominios que se han instalado en La Reina y Peñalolén”, afirma.

Nueva norma

Distinto opina el seremi metropolitano de Vivienda, Aldo Ramaciotti. A su juicio, la precordillera ha sido correctamente abordada por la norma.

“Haber establecido el límite en esas cotas fue una buena decisión. Felizmente, nuestra cordillera está bastante despoblada, incluso de equipamientos, y eso ha permitido resguardar su carácter en términos paisajísticos y de seguridad”, argumenta.

No obstante, el seremi adelanta que el cambio climático está obligando a modificar la reglamentación por los efectos de fenómenos ahora más frecuentes, como aluviones o crecidas de caudales.

Por ello, la Seremi y el Gobierno Regional encargaron dos estudios para analizar esos efectos (por hasta un año y medio). Con ello -plantea Ramaciotti-, se busca una precisión normativa para incorporarla al PRMS y, luego, a los instrumentos comunales que regulan esa zona.

“La precordillera está atravesada por una cantidad importante de quebradas, y todas están expresadas como zonas de exclusión, inhibición de construcción. Hoy hay nuevos desafíos que hacen necesario remirar la norma, porque estamos enfrentando progresivamente lo que se ha instalado como cambio climático, con secuencia de eventos con arrastre de sedimentos por lluvias con isoterma cero más alta”, concluye la autoridad.

San Ramón
Ramaciotti señala que los estudios también analizarán impactos de la falla de San Ramón.

”La precordillera está atravesada por una cantidad de quebradas, que se expresan como zonas de exclusión, inhibición de construcción”. ALDO RAMACIOTTI, SEREMI DE VIVIENDA RM

”La norma establece subterfugios para realizar los lotes en lugar de fomentar el uso de la precordillera como el gran parque de Santiago”. ESTEBAN GONZÁLEZ, GERENTE DE ESTUDIOS AGS VISIÓN INMOBILIARIA (Ver enlace).