Por: Rodrigo Aravena
Arquitecto
Director Comercial de AGS Visión Inmobiliaria

El confinamiento nos ha mostrado que, si bien es posible hacer casi toda la vida de forma remota desde nuestras viviendas, es deseable y posible mejorar el programa y diseño de nuestras viviendas y edificios, para hacerlos adaptables a una vida que contemple mayor permanencia y múltiples actividades desde casa. Ese es el desafío de toda arquitectura; adaptarse y mejorar las condiciones de habitabilidad de las personas, respondiendo a los cambios sociales y culturales.

Para ello, he preparado un listado de diez conceptos que creo serán tendencias de diseño en los nuevos edificios residenciales que se diseñen y construyan tras esta pandemia:

1. Un primer piso con equipamientos comerciales de escala barrial

Actualmente hemos requerido un sinnúmero de productos y servicios, que hubiésemos querido estuvieran lo más cerca posible de nosotros. La librería, la tienda de conveniencia, la peluquería, el delivery de comida, entre otros. En los nuevos edificios será deseable la integración de comercio y vivienda, para generarnos menos desplazamientos horizontales en la ciudad. Además, este mix de usos genera mejor integración del nuevo edificio a su entorno y mayor aceptación de sus vecinos.

2. Arriba, abajo y al medio

Los edificios deberán tener capacidad para que sus residentes puedan encontrar espacios de distención y esparcimiento en sus instalaciones. Para ello, hay que aprovechar al máximo su construcción, sus losas. El primer piso hacia el interior, debe contener idealmente áreas verdes. Al centro del edificio es deseable también un espacio común, como un cowork o sencillamente un espacio de usos comunes. Y fundamental: utilizar las azoteas de los edificios para zonas deportivas o quinchos de uso común. Los edificios con azoteas de uso común, han sido muy útiles para distender el confinamiento de sus residentes.

3. Lugares de trabajo interiores y exteriores

Tanto dentro de cada departamento como parte del equipamiento del edificio, los recintos para trabajar de forma personal serán un equipamiento deseable en los proyectos. Para ello, se deberá contemplar en el diseño espacios, mobiliario y conexiones que permitan trabajar/educarse. El teletrabajo y la educación online ha sido un gran beneficiado con el confinamiento, por lo que su costumbre tenderá a quedarse en nuestros hábitos residenciales.

4. Mayores circulaciones verticales

Nunca los ascensores serán suficientes para generar un adecuado distanciamiento social. Sin embargo, las circulaciones verticales en los edificios será recomendable proyectarlas con mayor holgura, generando divisiones en circulaciones verticales según zonas. De la misma forma, las escaleras cobrarán protagonismo y tanto su estándar, como su diseño verán mejoras.

5. Espacios de bodegaje transitorio

El comercio electrónico tuvo un crecimiento explosivo a raíz de esta pandemia. Ya no se trata de ciertas generaciones digitalizadas ni productos, sino que transversalmente se vive una verdadera “alfabetización forzada”. Esto genera un cambio de paradigma en lo que a espacios de bodegaje y recepción se refiere. Los accesos de los edificios deberán adaptar su diseño, permitiendo espacios de almacenaje y custodia transitoria que permita a los residentes almacenar sus productos.

6. El home office como programa en la vivienda

No se trata simplemente de permitirse un espacio para instalar un escritorio y un computador. El home office deberá concebirse como un recinto, que nos permite aislarnos dentro de nuestro propio departamento. Los nuevos departamentos, que se lo permitan, deberán diseñar una habitación con condiciones de aislamiento efectivo. Este será un potente plus entre proyectos competitivos.

7. Modulación y versatilidad

Y para aquellos departamentos pequeños, cuya superficie y programa no permita contar con un espacio destinado al home office, la alternativa estará dada por un diseño de mobiliario que permita transformar recintos entre el día y la noche. Así, se observarán incluso dormitorios, que durante el día permitan plegar la cama para habilitar escritorios, por ejemplo. La versatilidad del diseño y los muebles en obra serán un aliado frente a la necesidad de contar con la mayor cantidad de programa en los menores metros cuadrados disponibles.

8. Vuelta a valorar la luz natural

Paulatinamente nos fuimos olvidando de la importancia de contar con recintos bien iluminados en los departamentos. El confinamiento nos mostró la gran diferencia que experimenta nuestro bienestar al recibir sol, entre contar o no con vistas lejanas, que permitan placer a la vista y mayor intimidad. Tras este confinamiento, los proyectos volverán a tener en cuenta estos factores, que a veces el cliente pasa por alto frente a una muy buena ubicación del edificio.

9. La conserjería virtual

Muchas comunidades tomaron la decisión de enviar a sus conserjes a hacer la cuarentena a sus viviendas propias. Entre vecinos se han hecho turnos, o incluso muchos han quedado sin conserjería. Frente a ello, muchas comunidades y nuevos proyectos tomarán la decisión de prescindir de personal para sus conserjerías y del espacio físico que la conserjería ha tenido históricamente en las recepciones de los edificios. Tecnología para hacerlo existe, y sólo razones de percepción de seguridad (o mayor comodidad) han mantenido el oficio de conserje en pie. Frente al continuo encarecimiento del gasto común, muchos edificios ofrecerán las prestaciones de la domótica y el control digital de los recintos, como una solución de mayor economía a largo plazo frente a los altos gastos comunes.

10. Usos alternativos de los estacionamientos

En una ciudad donde cada metro cuadrado debe optimizarse al máximo, los edificios residenciales debiesen contar con usos alternativos a los espacios destinados al estacionamiento. Muchos edificios céntricos construyen enormes espacios subterráneos destinados a estacionamientos y que jamás se ocupan, por cuanto han disminuido los vehículos dentro de sus comunidades o sencillamente nunca existió demanda para copar tantos estacionamientos impuestos por normativas. Los nuevos proyectos deberán contemplar alternativas de uso a los estacionamientos; bodegas, talleres o incluso gimnasios. Todos ellos son usos que ya se están dando de manera informal en estos lugares subterráneos abandonados en los edificios.

La densificación es un proceso lógico y el mejor camino para seguir viviendo en nuestras ciudades. Los cambios en las tipologías edificatorias y el diseño de sus edificios, serán beneficiosos para sus habitantes, sus comunidades y probablemente requerirán mayor inversión del desarrollador. Consecuentemente, traerán mayores costos de mantención que las mismas comunidades deberán sobrellevar. Será un desafío la optimización de costos, principalmente a través de soluciones tecnológicas y programáticas, que permitan hacer más eficiente la vida dentro de un mismo edificio.

Al final, el confinamiento nos desafía a los arquitectos, a trabajar en edificios más amables con sus habitantes y con la ciudad en la que se insertan.

Publicada en Diario Estrategia