En la actual crisis por la que atravesamos como sociedad, el teletrabajo ha surgido como una gran oportunidad para dar continuidad operacional a muchas empresas y cierto tipo de operaciones, que pueden ser realizadas mediante la modalidad “home office”, con el fin de no exponer a sus trabajadores, familias y en general, a sus comunidades y stakeholders a la pandemia del COVID-19.

Esta modalidad de trabajo, que ha sido implementada hace décadas en muchas empresas a nivel regional y trasnacional, a consecuencia de la globalización y la necesidad de contar con nuevas formas de trabajo a distancia, ha permitido reorientar la organización del trabajo, otorgando una mayor flexibilidad y eficiencia en la distribución de tiempos y recursos y mayor calidad de vida a los trabajadores; promoviendo valores como la libertad, la confianza y la responsabilidad.

No obstante, antes de la actual crisis sanitaria, en Chile esta modalidad de trabajo representaba sólo el 2% del mercado laboral, y en muchos casos, más que teletrabajo correspondía a un trabajo móvil, dado el creciente avance de tecnologías y plataformas web, smartphones y aplicaciones móviles que han permitido el desarrollo laboral en terreno, la oficina, en los trayectos, en un co-work, entre otros.

Esta nueva forma de organización no sólo modificará nuestra forma de trabajar, sino que también, dar una nueva mirada respecto al desarrollo de las organizaciones tanto públicas como privadas. Uno de sus efectos más directos es su impacto en la ciudad. A continuación, presentamos los beneficios directos del teletrabajo, identificados por la Unidad de Asesoría Estratégica de AGS Visión Inmobiliaria.

Incentivo a uso de medios de transporte verde: poder disminuir el número de viajes semanales/mensuales a las fuentes de trabajo, incentiva la utilización de medios de transporte verdes como bicicletas, scooters, entre otros, porque se produce un mayor relacionamiento con los servicios y equipamientos que se encuentran en el entorno de los hogares, no generando la necesidad de desplazamientos extensos hasta los principales polos laborales, haciendo una ciudad más caminable, con más km de ciclovías y más limpia.

Disminución en la saturación del transporte público: acotar la cantidad de viajes diarios permitiría, a su vez, disminuir los flujos y demanda de usuarios en los horarios peak y, en consecuencia, no saturar ni estresar el transporte público, asegurando con ello, su mejor funcionamiento.

Ciudades menos contaminadas: disminuir la cantidad de viajes diarios hacia las fuentes laborales permitiría acotar el uso del automóvil y con ello, generar una menor emisión de gases contaminantes, factor que incide significativamente en la calidad el aire principalmente, en los meses de invierno, lo que favorece la masificación de enfermedades respiratorias y el colapso de los centros de salud.

Mejor calidad de vida: poder acotar o eliminar los tiempos de traslado diarios/semanales entre nuestros hogares y trabajos, permitiría poder asignarlo a tiempo libre, ocio, entre otros, y generar una mejor calidad de vida para la población.

Descongestión vehicular y de polos de trabajo: en el caso de Santiago, dado que los polos de oficinas y servicios se concentran en ciertos sectores como: El Golf, Tobalaba, Nueva Las Condes, Ciudad Empresarial y Santiago Centro, poder acotar la cantidad de viaje diarios permitiría disminuir la congestión vehicular en vías principales y autopistas.

Mayor conectividad: poder acotar la cantidad de viajes diarios con motivo de trabajo y, por ende el uso del automóvil, permitiría generar una mayor conectividad (tiempos/distancia) para el transporte público superficial, resultando más eficiente.

Lo anterior, nos invita entonces a abrir la discusión respecto a la implementación de estas nuevas formas de trabajo en ciertas industrias y operaciones que lo permiten, tanto en el sector público como privado, generando nuevos paradigmas urbanos permita aportar a un mayor equilibrio entre:

  • El crecimiento urbano y concentración de polos de oficinas, servicios y equipamientos respecto a un desarrollo más orgánico de las ciudades mediante la planificación urbana y sustentabilidad.
  • La eficiencia laboral y cumplimiento de horas de trabajo respecto a una mayor calidad de vida de las personas, pudiéndose acotar las horas destinadas a desplazamientos con motivo laboral y los tiempos/distancia hacia las fuentes de trabajo.
  • Una mayor conectividad urbana mediante el uso del automóvil respecto a generar una ciudad con un transporte público menos saturado y más eficiente, una trama urbana más caminable y un mayor uso de “medios de transporte verdes”.

Ello, contribuirá a generar un desarrollo urbano con una mayor descentralización de los polos laborales, servicios y equipamientos, con un mayor derecho a la ciudad por parte de sus habitantes y una mayor armonía y sustentabilidad con el entorno.