Una característica de estos desarrollos inmobiliarios es que combinan el interés de la gente por vivir en medio de la naturaleza más pura con el uso y manejo sustentable del territorio y sus recursos. 

Publicada en Diario El Mercurio

El incremento en la demanda y valoración por parte de las personas hacia proyectos que integran atributos paisajísticos, bosque nativo, lugares prístinos, conservación de la biodiversidad, orilla de lagos/ríos, proximidad a parques y reservas nacionales, senderos y miradores, ha dado paso en Chile en los últimos años a una nueva manera de concebir desarrollos inmobiliarios: los proyectos de conservación sustentable.

Estos son desarrollos que tienen como fin destinar grandes áreas con un alto valor natural y ecológico para su conservación, habilitando pequeños sectores para desarrollo residencial y turístico de bajo impacto, con el fin de mantener y asegurar la preservación de estas áreas aprovechando las funciones ambientales que estos espacios naturales, con un alto valor ecológico, proporcionan a las personas.

David Briones, jefe de Estudios de AGS Visión Inmobiliaria, explica que este modelo se basa en el uso y manejo sustentable del territorio y sus recursos mediante la suscripción por parte de los propietarios de una Servidumbre Voluntaria de Conservación, cuyo objetivo es asegurar la mantención de estas áreas de alto valor natural, para el desarrollo de proyectos habitacionales y turísticos orientados principalmente a la segunda y tercera vivienda y equipamientos turísticos de muy bajo impacto.

Primeros proyectos

A fines de la década del 90 se comenzaron a desarrollar en Chile los primeros proyectos de conservación sustentable y se fueron realizando por etapas o diversificando. Patagonia Sur, Kawelluco, Reserva Paillahuinte, Reserva de Pucón, Lipulli y Aescala Patagonia, ubicados principalmente en la zona sur, forman parte de la oferta.

Los precios de venta de estos proyectos oscilan entre las 2.000 UF y las 16.000 UF aproximadamente, mientras que la velocidad de venta promedio es de 0,5 unidades/mensual, con un tamaño promedio de los terrenos de una hectárea (ha), salvo el caso de Patagonia Sur, cuyos terrenos en venta tienen una superficie entre 8 a 10 ha promedio. “En general, son proyectos cuyas velocidades de venta son lentas porque su ciclo de vida es de más de cinco años y la superficie destinada a conservación supera el 50% de la superficie del proyecto”. Aclara, además, que el target que accede a este tipo de proyectos se enmarca en segmentos medios y altos correspondientes a personas que valoran la compra de terrenos en proyectos con estas características.

Requisitos estrictos

En el 2016 Chile promulgó la Ley 20.930 que establece el Derecho Real de Conservación (DRC), que busca que los privados puedan contribuir a la conservación de la biodiversidad y ecosistemas del país. “Este derecho se constituye en forma libre y voluntaria por el propietario del predio en beneficio de una persona natural o jurídica determinada. En cuanto a la temporalidad del contrato establece que esta es a perpetuidad, a menos que las partes que firman, establezcan un periodo determinado de tiempo”, señala Briones.

Asegura que este tipo de desarrollo habitacional y turístico se regula bajo estrictos reglamentos de copropiedad que aseguran la conservación de la biodiversidad y ecosistemas, a través de soluciones sustentables que no afectan el entorno natural, como el manejo de aguas residuales y sólidos, materiales de construcción especiales, reciclaje, manejo de aguas lluvias, uso de Energías Renovables No Convencionales (ERNC), entre otros.

Dos experiencias

“El interés mundial por conservar y proteger áreas silvestres ha dado pie a incorporar instrumentos tanto legales como técnicos para desarrollar proyectos que vayan de la mano con la conservación rentable. En la medida de lo posible tratamos de incorporar áreas de conservación a los proyectos, pero no todas las propiedades son susceptibles a realizar proyectos de conservación rentable”, destaca Mario Anfruns B., gerente general de Aescala Patagonia, inmobiliaria que tiene parcelas desde los 5.000 m² hasta lotes de aproximadamente 20 ha, así como propiedades que pueden llegar a las 6.000 ha, en lugares cercanos a Coyhaique (lagos Pollux y Elizalde, etc.), Cerro Castillo y Puerto Tranquilo, en el lago General Carrera.

Fulvio Cartoni, desarrollador de Lipulli, proyecto de 38 lotes en 40 hectáreas en la ribera sur oriente del lago Colico, comenta que el concepto de conservación rentable representa un cambio de paradigma respecto de la manera tradicional de concebir desarrollos inmobiliarios  y, por lo tanto, modifica los tradicionales conceptos de evaluación para los compradores, ya que necesariamente se deben considerar los valores agregados del proyecto. “Esto a su vez implica una labor de convencimiento mayor o tal vez distinta a la tradicional para conquistar su nicho, ya que se trata de llegar a un público que debe estar sensibilizado con los conceptos de preservación, gusto por la naturaleza,
comunidad, vida outdoor, etc.”.

Derecho Real de Conservación

Para la creación de un Derecho Real de Conservación (DRC) al interior de un proyecto de conservación rentable se requiere de la presentación de una solicitud y aprobación por parte del Ministerio de Medio Ambiente. Este compromiso se traduce en diferentes acciones que se deben llevar a cabo, tales como Plan de Manejo Forestal, que debe ser aprobado y monitoreado por Conaf; implementación de programas de protección de especies nativas de fauna; certificaciones opcionales para tratamiento y manejo de aguas grises; implementación de ERNC (paneles fotovoltaicos, plantas eólicas, etc.), y construcción con materiales reciclados, entre otros.

 

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